viernes, 12 de agosto de 2011

América Latina, revolución .......



América Latina, Revolución! 






La Cuba de Fidel


En Cuba, protectorado de los Estados Unidos, desde su independencia en 1898 fue gobernada por distintos regímenes dictatoriales y su economía manejada por los intereses azucareros estadounidenses.
La mafia controlaba el juego, la prostitución y las drogas en la isla. La corrupción alcanzaba límites escandalosos durante la dictadura del ex sargento Fulgencio Batista a partir de 1952 y fueron violentamente reprimidos movimientos de oposición encabezados por grupos de estudiantes y partidos democráticos.
El organizado por el abogado Fidel Castro, su hermano Raúl y el médico argentino Ernesto Guevara de la Serna, conocido como el CHE, logró en 1959 tras tres largos años de lucha, el objetivo buscado.
En medio del entusiasmo popular, la entrada triunfal de Fidel Castro en La Habana, abrió una nueva era en la historia de la isla.
Será característica del nuevo gobierno su firme voluntad de transformaciones radicales: expropiación de monopolios locales y norteamericanos, reforma agraria, extensión de servicios sanitarios, campañas de alfabetización masiva.
La orientación del mismo hará que entre 1960 y 1961 se concrete la ruptura con Washington.



América Latina entre la Revolución Cubana y la Alianza para el progreso


A fines de los '50, Latinoamérica continuó siendo un continente marcado por altas desigualdades sociales. Los procesos populistas, en muchos casos interrumpidos por golpes de estado, no alcanzaron a superar los problemas de analfabetismo, desnutrición, vivienda y trabajo.
La Revolución Cubana se transformó en una alternativa a imitar para importantes sectores políticos y sindicales de América Latina que veían en el modelo socialista una posible solución a sus problemas cotidianos.
El gobierno norteamericano de Kennedy, preocupado por la influencia de la Revolución Cubana en América Latina, lanzó a comienzos de los 60 la "Alianza para el Progreso", un programa de ayuda económica destinado a combatir la miseria y mejorar la situación social de los sudamericanos. La trágica muerte de Kennedy en 1963 pondrá fin a las políticas reformistas y a la Alianza para el Progreso. Bajo la administración Johnson, los EEUU volverán a su tradicional política de respaldo de las fuerzas del orden establecido, y tomando como excusa el temor a la propagación del ejemplo cubano, fomentó experiencias militares totalitaristas.
El primer ejemplo de este cambio de política se produjo en Brasil, donde el ejército, conel apoyo de los Estados Unidos, encabeza un golpe de estado en 1964 contra la política reformista del presidente Goulart. La experiencia se repetirá en 1966 en Argentina, en 1973 en Uruguay y Chile.


La rebelión juvenil en América Latina


Los jóvenes latinoamericanos se hicieron eco de la corriente mundial que cuestionaba el orden establecido. La rebelión juvenil contagió al resto de la sociedad, que en muchos países eligió el cambio a principios de los 70. En Chile y en Argentina triunfaron en las elecciones partido populares que intentaron llevar adelante reformas sociales y políticas. Pero estos procesos fueron interrumpidos por golpes militares. En Chile el 11 de Septiembre de 1973, el General Pinochet derrocó al presidente socialista Salvador Allende y en Argentina, el 24 de marzo de 1976, el General Videla derribó el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Los militares, apoyados por los grandes grupos económicos y la banca internacional, implantaron una férrea dictadura, persiguiendo, torturando y asesinando a miles de personas que se oponían a su gobierno.


Allende en Chile


El gobierno Socialista de Salvador Allende desde 1970 venía cumpliendo con sus promesas electorales. Llevó adelante una política en beneficio de las mayorías populares, nacionalizando importantes empresas extranjeras.
Estas medidas, junto con el acercamiento de Chile a la Cuba de Fidel Castro, provocaron la hostilidad del gobierno norteamericano de Nixon que decretó el bloqueo económico de Chile. El malestar norteamericano encontró eco en la oligarquía chilena y comenzó la conspiración.
Finalmente el 11 de Septiembre de 1973, al mando del Gral Pinochet las fuerzas armadas chilenas bombardean el palacio de la Moneda y asesinan al presidente Salvador Allende. Asumiendo el mando Pinochet instaurando una feroz dictadura militar que se mantendrá en el poder hasta 1990.


La Iglesia en América latina


En América Latina, una de las principales consecuencias del Concilio Vaticano II fue la convocatoria por parte del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), en 1968, de una conferencia en la ciudad colombiana de Medellín. Allí surgió la "teología de la liberación, que parte de un mensaje de Juan XXIII de 1962 donde expresaba que "frente a los países subdesarrollados, la Iglesia se presenta tal como es y quiere ser: como la Iglesia de todos y, particularmente, la Iglesia de los pobres". En un contexto de gran diferenciación social, escasa o nula representatividad política de los sectores más pobres; el concepto de "Iglesia de los pobres" fue interpretado por algunos sacerdotes como que era ese institución la que debía luchar por los que menos tenían, confundiéndose en algunos casos con los movimientos de liberación que utilizaban la lucha armada o en otros casos con una evangelización cargada de un alto contenido social.
Por otra parte, la Encíclica "Populorum Progressio" de Paulo VI de 1967, donde se critica al sistema capitalista (ver recuadro) y denunciaba la situación imperante en el Tercer Mundo, alimentó aún más las posturas en favor de la teología de la liberación. No toda la Iglesia católica latinoamericana compartía estas ideas que pronto fueron neutralizadas por la nueva conducción del CELAM a partir de 1972 y se terminó de redefinir el verdadero papel de la Iglesia americana en la Conferencia de Puebla de 1979 bajo el papado de Juan Pablo II.
Muchos sacerdotes que abrazaron la teología de la liberación fueron perseguidos y asesinados como el Padre Carlos Mugica de Argentina. 


La doctrina de la seguridad nacional


Doctrina difundida por los Estados Unidos en América Latina a través de la escuela de formación de oficiales superiores de las fuerzas armadas. En esta institución ubicada en la zona del Canal del Panamá y conocida como "Escuela de las Américas", oficiales norteamericanos instruían política y militarmente a los jefes de los ejércitos latinoamericanos. Allí se difundió esta teoría según la cual el enemigo no estaba fuera de las fronteras sino dentro del propio país. Ese enemigo era el opositor, denominado genéricamente como "subversivo" al que había que combatir hasta la muerte. Esta Doctrina tuvo una nefasta influencia en la región y fue aplicada a rajatabla por las distintasd dictaduras latinoamericanas.
Autor: Felipe Pigna

domingo, 31 de julio de 2011

El Gran Maestro Blaquier ..........




La masonería, cuna de grandes hombres y hermanos como San Martín y Bolivar, es una suerte de sociedad secreta (discreta) que pretende la búsqueda de la verdad y el crecimiento intelectual y moral del hombre. Entre los símbolos fundamentales encontramos la piedra, la escuadra y el compás, la primera refiere a la persona en si misma y su transformación, la escuadra significa rectitud y el compás universalidad. Otra cuestión de relevancia es el secreto, en todo templo se tiene bien en claro que "todo traidor encontró una mano justiciera".    

¿Pero que mas traidor que aquel que no actúa conforme a los principios de la libertad, la igualdad y la fraternidad? El verdadero traidor es aquel que traiciona a su pueblo, a su nación y solo procura enriquecerse con los brazos de sus hermanos.  


El buen documental "Sol de Noche - La historia de Olga y Luis", codirigido por Pablo Milstein y Norberto Ludin con producción de Eduardo Aliverti, narra con precisión la conocida como "Noche del Apagón", con el hilo narrativo de la historia del médico Luis Aredez y su esposa Olga Márquez.


La Noche del Apagón


El 27 de julio de 1976, la ciudad de Libertador General San Martín y la localidad de Calilegua fueron sitiadas por la Policía de la provincia de Jujuy, la Policía Federal, el Ejército y la Gendarmería Nacional. A las 22 horas se produjo, simultáneamente en las dos localidades, un apagón total (salvo en la fábrica de la empresa Ledesma).
Amparados en la oscuridad, en vehículos de la propia empresa manejados por sus empleados, las fuerzas represivas secuestraron a 400 compañeros: obreros, estudiantes secundarios y universitarios, amas de casa.


Todos fueron llevados a lugares clandestinos de detención, en los galpones de mantenimiento del ingenio Ledesma, donde permanecieron días y meses atados y encapuchados, para finalmente ser trasladados en grupos a la sede de la Gendarmería Nacional o bien a la central de policía de Jujuy en San Salvador. Los detenidos eran recibidos por el comisario E. Haig. La historia reciente de Jujuy lo recuerda como a uno de los asesinos más grandes del noroeste argentino. Él era quien decidía quién viviría y quién moriría. Los que sobrevivían a las torturas eran destinados al penal de Gorriti y de ahí al campo de concentración de la localidad de Guerrero, actual Escuela de Policía de Jujuy.


Este campo de concentración era habitualmente visitado por el obispo José Miguel Medina, quien en días de la "democracia" fue elevado a vicario castrense de las Fuerzas Armadas.





Entre el 20 y el 27 de julio de 1976, las fuerzas de seguridad de la dictadura ejecutaron uno de sus innumerables temerosos operativos. Esta vez, fue el partido jujeño el escenario elegido para llevar a cabo el plan. Durante una semana, los militares provocaron cortes de luz para secuestrar a unas 400 personas.

El hecho conocido como "La noche del Apagón" consistió en varias noches -entre el 20 y 27 de julio de 1976- en las que se provocaron cortes de luz en distintas localidades del partido de Ledesma con el objetivo de secuestrar estudiantes, militantes políticos y sociales, gremialistas o, simplemente, sospechosos de tener vinculaciones con las actividades guerrilleras.

El primer corte de energía eléctrica ocurrió el 20 de julio a la medianoche en Libertador Gral. San Martín y Calilegua. Primero la gente pensó que se trataba de un hecho sin importancia, hasta que comenzaron a escuchar los autos y los gritos y, poco a poco, el miedo fue ocupando las casas.

"En esa época, quien disponía de la energía para todos los pueblos era el ingenio Ledesma, ellos eran quienes distribuían la luz", explica Julio Gutiérrez, miembro de CAPOMA (Centro de Acción Popular Olga Márquez Arédez por los Derechos Humanos)

Esta organización funciona actualmente en una parte de la casa de Olga Márquez de Arédez, una luchadora incansable que falleció en 2005, esposa del médico Luis Arédez, quien fue arrancado de su casa la noche del 27 de julio de 1976.

La vinculación entre el ingenio Ledesma y el accionar del aparato represivo fue denunciada por numerosos testigos y no se limitó solamente a facilitar los cortes de luz para que el operativo quedara en la sombra.

"Corrí hasta mi casa y vi las camionetas de Ledesma actuando con total impunidad, acorralando gente y llevándosela en sus móviles. Luego eran conducidas a la base de Gendarmería que estaba adentro del ingenio", testificó Ricardo Arédez, hijo de Luis y Olga.

Las 400 personas que se secuestraron esas noches tuvieron diferentes destinos. Algunas fueron trasladadas al penal de la ciudad de Jujuy, y muchas de ellas derivadas al centro clandestino de detención Guerrero. Algunas fueron liberadas a los pocos días, otras paseadas por varias cárceles y centros clandestinos del país durante meses, y treinta continúan desaparecidas.

Ernesto Saman, uno de los que vivió para contar la historia

Fue uno de los centenares de secuestrados y detenidos entre la semana del 20 al 27 de julio de 1976 en Ledesma. En diálogo con télam.com.ar, relató los momentos de terror que vivió durante su cautiverio.

Ernesto Saman fue una de las casi 400 personas secuestradas y detenidas entre la semana del 20 al 27 de julio de 1976 en el partido de Ledesma, Jujuy. Después de pasar por distintas unidades penales y por el centro clandestino de detención Guerrero, fue liberado en abril de 1978.

"Las marcas son de todo tipo, físicas, psicológicas y sociales, porque todavía hoy la sociedad de Ledesma sigue siendo muy cerrada", explica Ernesto, a quien todavía le tiembla la voz cuando comienza a relatar los hechos. En aquel entonces tenía 23 años y era empleado administrativo en el ingenio Ledesma. Estaba casado y tenía un bebé de siete meses.

Cuando el 20 de julio de 1976 se produjo el primer apagón, él se encontraba festejando el cumpleaños de su madre en la casa de ella. Al principio no los sorprendió, así que sacaron velas y continuaron con el agasajo, pero a los pocos minutos comenzaron a escuchar el movimiento de los autos que frenaban y arrancaban velozmente, y seguido a esto los gritos y los ruidos de las puertas pateadas. Entonces comenzó a invadirlos el miedo y Ernesto decidió que pasarían la noche allí.

Al día siguiente, cuando fue a su casa -vivían con su abuela- le dijeron que lo habían ido a buscar a la noche y que le habían dejado una nota diciéndole que se presentara a la seccional 24 de policía. Y Ernesto, que ni siquiera sospechaba que Argentina estaba en el mismo infierno, se presentó.

"Ahí me dijeron que quedaba detenido a disposición de las autoridades militares, y me enteré del raid de la noche anterior. Escuché que habían levantado por lo menos a 200 personas y que algunos ya habían sido trasladados a Jujuy", recuerda.

A las 14 fue trasladado a la central de policía de Jujuy, a donde lo ingresaron por la puerta de atrás. Allí, el jefe de la central de operaciones de la policía, Ernesto Jaig, y el subcomisario, Damián Vilt lo recibieron a golpes, le ataron las manos, y lo tiraron sobre una cucheta donde pasó toda la tarde.

Antes de la noche lo trasladaron en un Ford Falcón del Ejército a su futuro destino: el centro clandestino de detención Guerrero. "Eso lo pudimos identificar recién en 1984, porque alcanzamos a ver que íbamos por la ruta 9", explica.

El número 56

Al llegar a Guerrero, Ernesto se convirtió técnicamente en un desaparecido. Su familia desconocía su paradero, estaba incomunicado y al ingresar le quitaron el documento y asignaron un número.

"A partir de ahora sos el 56", recuerda y agrega: "Te juro que todavía tiemblo cada vez que lo cuento. Yo llegué a escuchar hasta el número 108".

Después de sacarle los pocos objetos personales que le quedaban lo tiraron sobre otras personas y recién entonces comenzó a reconocer gente y empezó a entender que estaba secuestrado, lejos de los derechos civiles y lejos de la libertad.

La historia allí adentro es conocida porque el accionar del aparato represivo, que incluía tortura física y psicológica, fue un común denominador de todos los centros clandestinos que se extendieron de norte a sur del país.

Vendados, tabicados, golpeados, hacinados, hambrientos, desposeídos de sus bienes y de sus identidades, muchos de los desaparecidos de los apagones estaban en Guerrero, resistiendo el dolor.

"El obispo José Miguel Medina estaba en las salas de tortura. Yo escuché que estaban llevando a declarar y pedí que me llevaran porque quería explicarles que yo ya no militaba en ningún lado. Se declaraba al lado del baño, en una habitación donde había un tipo que te hacía preguntas mientras los demás te torturaban", explica detalladamente, sin poder y sin querer borrar los detalles de su mente.

"Yo creo que pensaron que estaba vinculado con la guerrilla tucumana porque yo había estudiado en Tucumán, pero yo no militaba. Y obviamente no me creían. Yo estaba vendado pero me ponían delante a compañeros que me acusaban de estar en el ERP que seguramente estaban presionados. Hasta que uno dijo que yo no andaba en nada", cuenta.

Allí estuvo 13 días, hasta que al principio de agosto, los trasladaron de vuelta a la policía central. Y de ahí a la comisaría de Villa Gorriti en Jujuy donde quedaron a disposición del PEN.

Aparecidos, pero subversivos

Cuando llegaron a las celdas que tenían asignadas en la comisaría había un cartel arriba que decía "subversivos". Dos semanas después volvieron a ver al obispo Medina, quien en su homilía no perdió el hábito de "apretarlos".

"Muchachos, ustedes no hablaron y tienen que hablar, yo me ofrezco a pasar por cada celda a escucharlos. Lo que las fuerzas de seguridad están haciendo es por la patria", les dijo, esta vez, amistosamente.

Como eran presos "legales" podían tener comunicación con la familia por carta.

El 7 de octubre los trasladaron nuevamente, esta vez a la Unidad 9 de La Plata. "Allí llegamos 78 hombres jujeños, entre ellos el médico Luis Aredez. A las mujeres que habían estado con nosotros en Guerrero las llevaron a Devoto. Allí nos trataron mejor porque estaba Amnesty y la Cruz Roja Internacional que iban de visita al penal".

Y vueltos a desaparecer

En julio de 1977 el presidente de facto Jorge Rafael Videla inició una "gira" por el norte del país. Como una forma de asegurarse que no fuera a haber ningún atentado -sobre todo en la zona noroeste- las fuerzas armadas trasladaron como "rehenes" a dos o tres personas de las distintas provincias que conforman el Tercer Cuerpo del Ejército.

Entre ellos estaba Ernesto, quien fue sacado de la U9 de La Plata, y llevado hasta Córdoba, donde se encontró con compañeros de otras localidades.

"Lo hicieron sin decirle nada a nuestra familia, para quienes volvíamos a estar desaparecidos, fue terrible para ellos, y también para nosotros, porque en cada traslado pensábamos que nos iban a matar - recuerda - cuando llegamos a destino nos informaron que éramos rehenes y que si le pasaba algo a alguien del ejército nos fusilaban. Esos días estuvimos incomunicados".

¿El fin de la odisea?

En octubre de 1977 lo llevaron a Sierra Chica, Partido de Olavarría, en Buenos Aires. Fue una nueva aparición. Allí los detenidos reanudaron el contacto con sus familias, les permitían salir al patio a tomar sol y hasta les dejaban leer el diario.

"Un día leo en el periódico que me iban a liberar. Empiezo a preguntar y me dicen que sólo falta la aprobación del ejército", explica.

La libertad llegó el primer domingo de abril de 1978. "Salimos con dos compañeros, no teníamos ni plata, ni ropa. Era un domingo, me acuerdo perfecto porque era día de visita. Lo primero que hicimos fue ir a un bar y pedir una gaseosa, y la gente se agolpaba para pagarnos, fue muy emocionante", recuerda.

De Olavarría, Ernesto fue primero a Buenos Aires, y después consiguió ir a Córdoba con un compañero. Allí durmió una noche, y consiguió pasaje para ir a Jujuy en tren.

"Cuando llegué a Jujuy mucha gente se había ido. Yo decidí quedarme porque allí estaba mi mujer con mi hijo", explica justificando su permanencia. Y agrega: "Nos costó mucho insertarnos socialmente Cuando me veía venir la gente cruzaba de vereda y no faltó quien comentara por lo bajo ‘algo habrán hecho’".

Al poco tiempo consiguió nuevamente empleo en el Ingenio Ledesma, pero ahora como obrero de limpieza. Luego pasó a ser ayudante químico. Hasta que en 1981 tuvo la posibilidad de hacer un curso de Educación Física y comenzó a dar clases a la vez que a estudiar para maestro de grado. Finalmente se recibió y dio clases en Libertador General San Martín.

"Acá una de las peores cosas que dejó la dictadura fue la cultura del miedo. Yo tuve un poco de miedo al principio, pero cuando las vi a las madres luchando enseguida me plegué a ellas", explica.

Hoy, además de ser un reconocido docente del pueblo, es uno de los sobrevivientes que trabaja en la lucha por mantener viva la memoria y por buscar justicia
Olga Márquez de Arédez, un pilar de la lucha

Fue uno de los signos más emblemáticos de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Desde que organizó en 1983 la primera marcha para reclamar por la aparición de su esposo hasta que murió, en 2005, no dejó de dar testimonio.

Olga Márquez de Arédez fue uno de los signos más emblemáticos de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia de Ledesma. Desde que organizó en 1983 la primera marcha alrededor de la plaza para reclamar por la aparición de su esposo - secuestrado el 27 de julio de 1976 en una de las noches de Los Apagones- hasta que murió en 2005, no dejó de dar testimonio.

El matrimonio Arédez, Olga y Luis, llegaron a Libertador Gral. San Martín en 1958. Venían de su tierra natal, Tucumán, pero decidieron probar suerte en esa parte del noroeste argentino.

Al poco tiempo de llegar, Luis consiguió trabajo en el Ingenio Ledesma, empresa que controlaba y -aún controla- la economía de la zona. Él era médico y su primer enfrentamiento con los dueños de la firma fue por reclamar mejoras en las condiciones sanitarias de los trabajadores de la zafra. Pero esta no fue su única "conducta sospechosa" ante los ojos de sus patrones: también brindaba atención gratuita a las familias pobres.

Unos meses más tarde fue despedido por "proporcionarle demasiados medicamentos a los empleados". La relación con el Ingenio Ledesma había terminado, o al menos eso era lo que Arédez creía.

Por su trabajo social, rápidamente fue querido y respetado en el pueblo, donde llegó a ser intendente hasta que, ni bien instalada la dictadura, fue secuestrado por unos meses y liberado. Pero poco tiempo después, el 27 de julio de 1976, fue llevado de su casa nuevamente, y esta vez en forma definitiva.

"Yo recuerdo que lo vi en octubre de 1977, cuando nos trasladaron de la cárcel de Villa Gorriti de Jujuy a la Unidad Penal 9 de La Plata", señaló Ernesto Samán, un sobreviviente de "La noche del Apagón".

Si bien algunos de sus compañeros han testimoniado que estuvo con vida hasta 1977, en un momento se perdió el rastro y hoy es un integrante de la lista de desaparecidos argentinos.
Fue entonces cuando Olga, quien había quedado sola con sus cuatro hijos, comenzó a luchar para averiguar dónde se encontraba su marido. Primero estuvo acompañada, pero con el tiempo, el miedo, la resignación o el cansancio se fueron apoderando de sus compañeras y se fue quedando sola.

"Recuerdo que la veía dando vueltas sola en la plaza cada jueves y me llamaba mucho la atención. Hasta que un día me acerqué y comenzamos a hablar y me contó su historia", relató Julio Gutiérrez, miembro de CAPOMA (Centro de Acción Popular Olga Márquez Arédez por los Derechos Humanos).

Y así, pese a las advertencias que le hacían de que no se acercara a ella - aún cuando la dictadura había caído ya hacía al menos tres o cuatro años - Julio se hizo amigo de Olga y de sus hijos y, junto a otros jóvenes, empezaron a colaborar con las madres de Ledesma.

Pero además de la lucha por la aparición de su esposo, acompañó todos los reclamos de justicia que pudo e impulsó un juicio contra la empresa Ledesma para que cese la contaminación de bagazo -el desecho de la caña de azúcar- que los enfermó a ella y a tantos de sus vecinos.

Las jornadas anuales en memoria "La noche del Apagón" son también su legado, una actividad que hoy continúan quienes la conocieron, la admiraron y aprendieron de ella el valor de la militancia por los derechos humanos.

"Era una mujer con mucha fortaleza. Cuando nosotros nos emocionábamos ella nos decía: compañeros, ya hemos llorado bastante, ahora hay que seguir para adelante, hay que continuar con la lucha", recuerda -emocionado- Samán.

Olga Márquez de Arédez murió en Tucumán, el 17 de marzo de 2005, como consecuencia de un tumor en sus pulmones, provocado por el bagazo.


viernes, 29 de julio de 2011

CARTA ABIERTA ANTE LA REPRESIÓN Y ASESINATO DE MILITANTES SOCIALES EN JUJUY

En repudio a los asesinatos perpetrados en tierras del Ingenio Ledesma, propiedad de la familia Blaquier en Jujuy, emitimos la presente Declaración. Solicitamos darle la mayor difusión.


EQUIPO DE COMUNICACIÓN

DECLARACIÓN DE CARTA ABIERTA ANTE LA REPRESIÓN Y ASESINATO DE MILITANTES SOCIALES EN JUJUY

La muerte no es el límite. Está mucho más allá del límite: es el colmo inaceptable desde cualquier punto de vista. No nos alcanza con repudiar las muertes en Ledesma: exigimos inmediato y eficaz esclarecimiento y castigo, tanto a los culpables como a los responsables, así como todas y cada una de las medidas concretas que aseguren que definitivamente nunca esta palabra, “muertos”, vuelva a ser noticia, en referencia a un conflicto social.

El límite es el firme e irrenunciable rechazo a reprimir las protestas populares y las acciones que llevan a cabo los habitantes de nuestro país en defensa de sus necesidades, sobre todo los más pobres y desprotegidos.

Sean oportunas esas acciones o no, imprudentes o no, estén o no estén fogoneadas por algún otro interés, nunca, de ningún modo, estará en la represión la respuesta, cueste lo que cueste y sea el que fuere el costo político a pagar.

El “no” tajante a reprimir el derecho a la lucha y la demanda es un componente básico de la vasta transformación de la vida política que desde mayo de 2003 viene llevando a cabo el Estado, cuyo rumbo estamos decididos a sostener y llevar cada vez más adelante, aun cuando se impongan nuevos y graves obstáculos, previsibles en un contexto de enfrentamiento con un inescrupuloso bloque de poder e imprevisible en la magnitud y características de las maniobras u operaciones a las que los intereses afectados recurran en busca de frenar o torcer el rumbo.

Porque es nuestra la bandera “Cristina 2011” reclamamos una acción real, sostenida y a fondo para que nunca más de aquí en adelante vuelva a ser quebrado ese principio en el territorio argentino, sea por fuerzas nacionales o provinciales, estatales o privadas, o provenientes de cualquiera de los estratos del poder político o de la sociedad.

Estos hechos, en los que vuelve a surgir el nombre del Ingenio Ledesma, rememoran la vinculación y colaboración del grupo económico de la familia Blaquier con la última dictadura militar y su política de violación sistemática y organizada de los Derechos Humanos.
Queda evidenciada nuevamente la relación entre represión a movimientos populares y la preservación de privilegios cimentados en la violencia y el totalitarismo, lo que resalta la urgente necesidad de sostener y profundizar las políticas del gobierno nacional en defensa de los Derechos Humanos, la independencia respecto de los sectores de poder tradicionales y el renovado esfuerzo por mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo.

A la vez que un reclamo, este es un llamado a todas y cada una de las fuerzas democráticas, populares, progresistas, autonomistas y emancipadoras del país.

Urge a estas fuerzas y a cada argentino preocupado por el destino nacional a tomar conciencia de las graves consecuencias que arrojan estos crudos acontecimientos sobre el futuro, en la medida en que tienden a hundirnos en el sórdido abismo de un retroceso profundo en lo más elementalmente humano de la vida social, y en su capacidad para horadar y degradar a un gobierno popular, que es atacado por sus realizaciones antes que por sus deficiencias, a las que urge analizar con renovados esfuerzos de imaginación política.-

                                                   Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 29 de julio de 2011

miércoles, 13 de julio de 2011

Macri y el 47 ........



  • El 47% de nosotros votó 400 metros de subte en vez de varios kilometros
  • El 47% de nosotros votó al Borda sin gas
  • El 47% de nosotros al teatro colón como empresa privatizada
  • El 47% de nosotros votó pésimas condiciones edilicias en escuelas y hospitales
  • El 47% de nosotros votó nula obra pública
  • El 47% de nosotros votó patotas violentas desalojando gente
  • El 47% de nosotros votó escuchas ilegales
  • El 47% de nosotros votó al que le tienen que decir al oído qué decir
  • El 47% de nosotros votó ejecución del 0% en el presupuesto sobre la creación de hogares y haber terminado solamente 81 casas, empezadas a construir previo a su asunción
  • El 47% de nosotros votó la incapacidad de la Policía Metropolitana
  • El 47% votó a favor de descuidar la educación y sólo acordarse de ella para comprar netbooks con sobreprecios del 300%
  • El 47% de nosotros votó poner Internet en todas las escuelas, incluso en las que no tienen estufas
  • El 47% de nosotros votó 4 muertos en Villa Soldati
  • El 47% de nosotros votó la suspensión de montones de operaciones urgentes por falta de insumos y de sesiones de diálisis por falta de técnicos en el Argerich
  • El 47% de nosotros votó bajas raciones en los comedores populares y escolares y dar soja transgénica
  • El 47% de nosotros votó decir que no hay plata para el aumento docente y a su vez aumentar los subsidios a sus empresas de basura.
  • El 47% de nosotros que siga subiendo la mortalidad infantil
  • El 47% de nosotros eligió seguir endeudándose a tasas chinas
  • El 47% de nosotros eligió al Fino Palacios
  • El 47% de nosotros votó a Lanusse como comunero.
  • El 47% de nosotros votó el cierre de los centros culturales autogestionados
  • El 47 de nosotros votó su siesta en las Sesiones del Congreso y su publicidad diciendo que el que no se aburre ahí es un anormal.
  • el 47% de nosotros votó inundarnos cada vez que llueve.
  • el 47% de nosotros votó enterrar 2.110.122 toneladas de residuos, más del doble de lo que debía enviar a rellenos si cumpliera con la Ley de Basura Cero
  • el 47% de nosotros votó cerrar el Borda y el Moyano
  • el 47% de nosotros votó un equipo político que manejan los publicistas y asesores de imagen
Me cago en el 47, y que?

lunes, 11 de julio de 2011

Electarado porteño (perdón, estoy enojado)







Los antipopulares de siempre se olvidaron como golpeaban con la cacerola la puerta de los bancos, por gente piola como Mauri. Se merecen vivir lavando copas en Miami, esclavos de su analfabetismo político y su conciencia sin clase.

El peor analfabeto es el analfabeto político, no oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan imbécil que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.

No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Bertolt

sábado, 9 de julio de 2011

Panorama porteño





Hubo de todo como en botica. Hasta circuló una encuesta sobre la ropa de los candidatos. Salió primero Macri, el más elegante según los encuestados, y segundo Filmus. La polera de Pino Solanas apareció mal posicionada. También hubo ganchos para todos los gustos, desde los programáticos, hasta los que dicen que van a votar al cancherito que baila cumbia y juega con los globos en el escenario. En esa franja de emisión hubo mensajes de baja frecuencia con imágenes guionadas donde el contenido entra en silencio como el silbato para perros.
El nuevo votante solamente sabe que el candidato a la reelección, el actual jefe de Gobierno, baila cumbia con la esposa embarazada, que también es famosa porque los dos fueron al programa de Susana Giménez. En general, la campaña fue de poca intensidad pero, en el caso de Macri, fue una campaña esencialmente blanca y jugada en forma virtual, sin siquiera demasiadas apariciones con contacto espontáneo con público o con el periodismo.
Ha sido una campaña estrictamente guionada por asesores. Casi sin contenidos, como en una criptografía, se trata de leer las imágenes que se construyeron con el jefe de Gobierno lanzado a su reelección. Lo lógico en una reelección hubiera sido una campaña de contenidos, de defensa, promoción y exaltación de su gestión. Pero no hubo un solo cartel de campaña que enumerase esos supuestos galardones. Incluso los carteles que aparecieron son imágenes con consignas de tipo publicitario como “Sos bienvenido” o “Juntos vamos bien”.
De izquierda o de derecha —ya forma parte del oficio—, el político escucha los consejos de sus asesores, tiene que abrir su propia persona, sus marcas culturales, a grupos sociales con marcas diferentes. Tiene que escuchar esos consejos para saltear barreras que obstaculizan la llegada de sus mensajes, incluso mensajes que están destinados a esos grupos sociales que pueden ser tan diferentes al candidato. El candidato escucha esos consejos y ajusta sus propios instintos, orienta sus ademanes públicos y trata de emitir en una onda más ecuménica, más proletaria o más clase media, o más ilustrada, según hacia dónde ponga el foco. Adapta su mensaje pero no lo elimina. El político que se resiste a esa práctica es como el veterano que rechaza la computadora.
En el caso de Macri fue el otro extremo, una campaña hecha por asesores, sin políticos, una campaña técnica que comunicó emociones o sentimientos y trató de buscar identificaciones a partir de gestos y de imágenes. Ha sido llamativa la ausencia de contenidos. Ha sido sobre todo así en el caso de Macri. Sus compañeros en las listas debieron hacer más precisiones, pero el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha sido tan genérico que hasta llegó a decir que podría pensar en apoyar la reelección de la Presidenta porque su partido no tiene candidato para esa función.
Hay una relación entre el candidato y los electores que interpela. Es una relación que contribuye a definir la calidad democrática, por lo que su desarrollo implica construcción de ciudadanía. Pero esa relación entre el político y el ciudadano está bastante abollada en la Argentina, y la crisis del 19 y 20 diciembre del 2001, que también fue una crisis de esa relación, abonó el surgimiento de discursos críticos a la “vieja política”.
Salieron fórmulas para todos los gustos, desde el autonomismo y el basismo hasta la decisión más práctica pero menos ostentosa de hacer la prueba de escuchar los reclamos económicos, sociales, de derechos humanos y demás, que provenían de la sociedad, para incorporarlos a la agenda política. El neoliberalismo había planteado esa circulación en sentido inverso, es decir el político imponía a la sociedad una agenda diseñada desde arriba por factores de poder económico.
Hubo otra vertiente, que no por casualidad tuvo su origen en políticos de fuente neoliberal, que se montaron en la crítica a la vieja política para desprestigiar cualquier tipo de política. Si antes se despojaba al ciudadano de la posibilidad de decidir, imponiéndole un discurso ajeno, ahora se invisibiliza ese mismo discurso que sigue siendo ajeno y se lo esconde en imágenes y actitudes de la gente “no política”. Mientras esconden sus propuestas, por el otro lado, buscan convertir la política (la que no se oculta y que se expone con honestidad en propuestas y proyectos) en mala palabra. Otra vez el intento es despojar a los ciudadanos de la política, ahora anatemizándola, despreciándola, poniéndola bajo sospecha permanente de corrupción, mesianismo o de ignorancia.
En esa concepción, “neo-neo liberal”, la propuesta, el modelo de país al que se aspira tiene un lugar principal en las acciones, pero muy secundario en el discurso, digamos que allí está oculto, tapado por las otras representaciones. El principal objetivo del candidato es así demostrar que no es político; ésa es su principal preocupación y el gancho más fuerte de su oferta. Esconde las propuestas para construir una imagen y sólo se refiere a ellas como algo secundario, algo que no sería tan difícil de realizar siempre que el encargado de hacerlo no fuera un político. El “no político”, con empatía, no aburre con su discurso, que en definitiva resulta menos importante que bailar cumbia y tener una hermosa mujer embarazada, frente al “político” que presenta un discurso, habla de política y por lo tanto es sospechado de corrupto y es menos profesional en la búsqueda de identificaciones secundarias en los gestos o en la ropa.
El escenario se completó con una fuerte campaña anónima contra Daniel Filmus, el principal competidor de Macri. La campaña, sorprendente por su virulencia, estuvo compuesta por los mismos condimentos que tiene el nuevo discurso de la vieja política neo-neo liberal. El principal elemento es que la política está bajo sospecha. Que se da por descontado que si alguien hace política, es porque está corrupto. Resulta paradójica esta idea porque el senador Filmus hace muchos años que ocupó distintas funciones, como ministro de Educación en la ciudad de Buenos Aires y en la Nación y como senador. Y en la vida académica fue directivo de Flacso.
No le pudieron encontrar una sola mancha de corrupción en todos esos años, como seguramente sucede con muchos políticos. Entonces recurrieron al padre del ministro. Dijeron que era arquitecto y que era socio de Schoklender en la estafa a la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Pero no lo hicieron como una acusación sino como una falsa encuesta telefónica que daba por sabida –y por lo tanto sin necesidad de ser probada– toda esa historia. Llamaron a centenares de miles de personas para realizar esa encuesta y promovieron que la mentira se convirtiera en versión y corriera de boca en boca.
Pero el padre de Filmus es un humilde inmigrante judío, que a los cuatro años quedó huérfano y fue criado en un orfanato, no sólo no es arquitecto, sino que no terminó la primaria, fue un trabajador esforzado toda su vida y actualmente tiene 88 años.
La Justicia decidirá si estas infamias formaron parte de la campaña del PRO o si simplemente coincidieron. Pero lo real es que la “no política” tiene esas dos vertientes, la “no política” en cuanto a la acción de sustraer a los ciudadanos de la escena de las decisiones sobre la comunidad, que es esencialmente política. Inducir masivamente la idea de rechazar cualquier forma de política implica que el que quiere hacer política tiene que ocultarlo, hacerla como si no la estuviera haciendo. Y, al mismo tiempo, desde ese lugar queda en mejor posición para denunciar a los que hacen política en forma abierta.
Como la cancha está embarrada por viejas y actuales experiencias de corrupción y politiquerías y por un discurso que generaliza esas experiencias en forma interesada e indiscriminada, solamente hay que acusarlos de hacer política y lo demás se deduce. Es una evaluación falsa que apunta a arrebatarles a los ciudadanos la única herramienta con la que pueden intervenir en las decisiones sobre la sociedad que integran. Sin política no hay participación. No hay que buscar “no políticos”, sino saber diferenciar entre los buenos y los malos políticos. Hay que escuchar claramente lo que dicen y desconfiar de los que no dicen nada.

Por Luis Bruschtein

jueves, 23 de junio de 2011

"Kirchner eligió morirse antes de volver a perder otra elección" Francisco De Narváez




Francisco De Narváez, aliado del autodenominado progresista, Ricardo Alfonsín, pronunció declaraciones desafortunadas con respecto al expresidente Néstor Kirchner.

"Creo que él (por Kirchner) eligió morirse antes de perder otra elección. Como buen político que era, él olfateó que no se ganaba en 2011, que era fin de ciclo, y no lo soportó. Tuvo dos accidentes cardiovasculares, y no se detuvo ni un minuto, porque entendió que ese era el camino, y lo respeto desde ese lugar. 


No quiero extenderme mucho sobre el tema, en estos casos, casi siempre, pierdo el sentido democrático. Lo único que puedo decir es que De Narváez es un mercenario hijo de puta y, para su bien y el de la patria, debería pisarlo un auto. 


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...